Título: 22 años de prisión para el armador del ‘pesquero fantasma’ Rúa Mar
Contenido completo: En una sentencia que destaca por su celeridad, la Audiencia Provincial de Cádiz ha impuesto penas que totalizan 22 años de prisión a Pedro Maza, el armador del ‘pesquero fantasma’ Rúa Mar, embarcación que se hundió durante una operación de narcotráfico en enero de 2020, y cuyo naufragio resultó en la muerte de seis de sus tripulantes.
El fallo, emitido por la sección que se encuentra en Algeciras y en virtud de una investigación liderada por Macarena Arroyo, fiscal especial Antidroga del Campo de Gibraltar, incluye condenas para los demás acusados que varían entre los tres años y cuatro meses impuestos a la pareja del armador por blanqueo de capitales, hasta los seis años y dos meses de prisión.
Maza, que enfrentaba una solicitud de pena que ascendía a 114 años de prisión, ha sido sentenciado a 12 años de cárcel por homicidios imprudentes, cinco años y cuatro meses por tráfico de drogas, tres años y ocho meses por blanqueo de capitales (de los cuales cuatro meses corresponden a tentativa) y un año y dos meses adicionales por pertenencia a una organización criminal.
Macarena Arroyo indicó en su escrito de acusación que se ha demostrado, en esencia, que la embarcación transportaba un considerable alijo de hachís. La tormenta presente en ese momento se sumó a un probable exceso de peso, lo que llevó a hacer zozobrar al barco, que terminó hundiéndose. Esta es la hipótesis principal sobre lo sucedido, aunque no es la única. A pesar de los recursos movilizados por el Estado para localizar el pecio y recuperar los cuerpos de los tripulantes, no se encontró ningún rastro del mismo. El Rúa Mar se transformó en un barco fantasma.
El mar, sin embargo, devolvió los cuerpos de dos de las personas que formaban parte de la tripulación, uno de nacionalidad española y otro peruano. Entre las víctimas se encontraban, además, dos familiares directos del armador.
El Rúa Mar siempre estuvo bajo la vigilancia de las autoridades policiales, especialmente tras ser intervenido en 2014 con un importante alijo de hachís. Es una práctica demasiado común que individuos dedicados al tráfico de drogas recuperen, a través de subastas, embarcaciones que previamente fueron empleadas para el narcotráfico, y este caso representa un nuevo ejemplo de tal práctica.
El pesquero operaba sin los sistemas de localización obligatorios, un indicio que sugiere la realización de actividades ilegales relacionadas con el tráfico de drogas. El naufragio tuvo lugar a aproximadamente 28 millas de Cabo Espartel, frente a las costas de Marruecos. Este es otro indicio, ya que se trata de un área históricamente utilizada para la carga de estupefacientes que parten del Norte de África en embarcaciones neumáticas para su posterior transporte a la Península Ibérica.
