Título: Incautación de cocaína valorada en 300 millones de euros en un periodo de 10 meses destinada a Galicia
Contenido completo: Desde la operación denominada Brujas, una acción policial que Narcodiario dio a conocer en exclusiva a principios de enero y que tuvo como uno de sus escenarios el centro comercial Vialia de Vigo, hasta la operación Traba, que resultó en el descubrimiento de casi 4.000 kilos de cocaína en un remolcador que se dirigía a las Rías Baixas la semana pasada, la Sección Greco Galicia de la Brigada Central de Estupefacientes ha llevado a cabo un total de 14 grandes investigaciones.
Los primeros diez meses del año 2025 han servido para evidenciar la efectividad de las fuerzas policiales en Pontevedra (no solo de esta unidad, sino también de las Udyco y de las dos unidades de élite de la Guardia Civil, el EDOA y el ECO, así como de Vigilancia Aduanera), pero también han puesto de manifiesto una realidad innegable: los narcotraficantes siguen eligiendo Galicia como punto de entrada para grandes alijos de droga.
Un claro indicativo de esto es el hecho de que, al convertir la cocaína confiscada en el monto que los narcotraficantes perderían, la cifra resulta asombrosa: 300 millones de euros, considerando únicamente su venta en el mercado mayorista, siendo su rendimiento considerablemente mayor cuando llega a la calle. Realizando cálculos, los beneficios que se han perdido para los narcotraficantes serían suficientes para cubrir el presupuesto anual de la Diputación Provincial y aún sobraría dinero, o incluso podría financiar hasta 15 veces el costo del estadio de Pasarón.
Los narcotraficantes sufren pérdidas significativas, pero aún consideran que les resulta rentable. Persisten en su actividad. Los precios en los mercados clandestinos continúan siendo muy reducidos. Todo esto sugiere que, a pesar de las caídas en las incautaciones, logran colocar sus cargamentos lejos de la vista y el oído de las autoridades.
Siguiendo un orden cronológico, la primera gran acción de los Greco se llevó a cabo en Vigo, tanto en Vialia como en Bembrive y en el puerto. En esta operación fueron arrestadas nueve personas y se confiscó un total de 1.287 kilos de cocaína que arribaron por el puerto. Las Udyco de la provincia, así como la de Málaga, colaboraron en esta intervención.
Pocos días después se realizó en Vilanova de Arousa la operación Baroña, que resultó en la detención de 8 individuos y contó con el respaldo de la Guardia Civil. En esta ocasión se desmanteló la primera célula de la Mafia Albanesa que intentó introducir un alijo utilizando una planeadora de manera independiente. No lograron su objetivo.
Más adelante, se produjo la famosa llegada del narcosubmarino a la ría de Muxía-Camariñas, ante la que las autoridades no pudieron hacer nada, lo que supuso un alivio para los narcotraficantes.
Ya en primavera, tras una redada en Asturias que llevó a la detención de un grupo dedicado a la recolección de cocaína de mercantes, se llevaron a cabo dos decomisos en cofres de mar de grandes buques, situados bajo la línea de flotación, que precedieron a la identificación de un modus operandi inédito: las motos acuáticas submarinas, conocidas como seabob, que permitían acceder a la parte sumergida de los barcos desde el fondo marino y a distancia, sin ser detectados.
En los meses siguientes continuaron las operaciones, destacando la localización de un laboratorio que, bajo la responsabilidad de los mismos agentes de la Comisaría pontevedresa, fue ubicado en las cercanías de Madrid. En este lugar se intervinieron 160 kilos de cocaína.
No obstante, hubo que esperar hasta después del verano para los hitos más significativos en términos de cantidad de droga incautada, que además se produjeron con apenas un par de meses de diferencia entre ellos. El más mediático de todos ocurrió en A Pobra do Caramiñal, donde los agentes lograron evitar que una organización con bases en ambas orillas de la ría de Arousa, así como en la de Muros y Noia, ocultara un alijo de 3.560 kilos de cocaína que había llegado a Galicia en un semisumergible. La falta de recursos impidió la captura de la embarcación, que terminó en el fondo del mar, pero el trabajo policial permitió la incautación de un remolque, primero, con la mitad del alijo, y la posterior localización en una zona boscosa del resto. Además, los policías lograron arrestar no solo a los tres tripulantes de la embarcación que habían llegado desde Sudamérica, sino también a los presuntos receptores de la droga en tierra.
Los dos últimos operativos se llevaron a cabo durante el pasado mes de octubre. El primero de ellos, en el marco de una operación internacional, resultó en la detención de cuatro individuos que se dirigían a Galicia en una narcolancha con 2.400 kilos de cocaína. El abordaje, que incluyó disparos a los motores, fue realizado por la Armada de Francia, que posteriormente entregó a los sospechosos a las autoridades policiales en A Coruña.
El último gran alijo, que tuvo lugar hace apenas una semana, fue intervenido en las caletas de un remolcador proveniente de Panamá y cuyo destino era el puerto de Vigo. Este transportaba cerca de cuatro toneladas de cocaína.
Por su parte, la Guardia Civil, a través del EDOA de la Comandancia y del ECO Galicia de la Unidad Central Operativa, también llevó a cabo varias acciones exitosas, entre las que destacó una en la que se incautaron más de dos toneladas de cocaína.
Esto ocurrió en el marco de la operación Olimpia, durante la cual la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil asestó un importante golpe a una red criminal con base en Galicia que tenía la capacidad de introducir grandes cantidades de cocaína entre pieles de bovino que recibía a través de los puertos de Portugal. La fase final de esta operación se desarrolló en septiembre.
Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria también participó en muchas de las operaciones mencionadas. Además, su labor fue fundamental en el descubrimiento de una gran partida de arena para gatos impregnada de cocaína que entró por el puerto de Vigo y terminó siendo confiscada en Portugal.
Por otro lado, en febrero de este año, el Centro de Análisis de Operaciones Marítimas sobre Narcotráfico (MAOC-N) fue sede de una reunión secreta entre los responsables antidroga de los diferentes países allí representados. Durante este encuentro se acordó la creación de un grupo de trabajo conjunto para constatar una realidad que ya había sido reportada por este periódico: la presencia de narcolanchas en el Atlántico destinadas a recoger cocaína, incluso a grandes distancias de la Península.
El resultado de esta acción, concluida en octubre, fue la localización de 19 de estas embarcaciones en la zona objeto de vigilancia, la mayoría de ellas en actitud de espera y otras ya cargadas con combustible para abastecer en alta mar a sus compañeros de actividad.
