Título: Descubren un laboratorio para la extracción de cocaína de pulpa de fruta en Alicante
Contenido completo reformulado: Se ha informado previamente en Narcodiario que la práctica de enviar cocaína impregnada en diversos tipos de productos es bastante común entre Colombia y España, de tal manera que las remesas llegan perfectamente disimuladas para la posterior extracción de la droga en laboratorios destinados a tal fin. Esta información fue corroborada en su momento por los NarcoFiles, un trabajo de investigación periodística que identificó a la Península Ibérica como un centro secundario de producción de dicha sustancia. En el caso más reciente, se repite una dinámica ya conocida: el envío de la droga impregnada en pulpa de fruta. El destino era Alicante.
En este sentido, funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, en una operación conjunta con la Policía Nacional, con la colaboración de Europol y la Policía Nacional de Colombia, han desmantelado una organización criminal dedicada a la importación de cocaína mezclada con productos alimentarios para su posterior extracción en un laboratorio clandestino establecido en la provincia de Alicante. Este laboratorio, situado en una vivienda, también albergaba otra estructura destinada al cultivo de marihuana. El negocio estaba completamente diversificado.
La investigación se inició en el año 2024 por parte de funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera en Alicante, tras la detección de importaciones de pulpa de fruta procedentes de Colombia con destino a una sociedad alicantina, sobre las cuales existían sospechas de que podrían contener sustancias estupefacientes. Los investigadores comenzaron las indagaciones para localizar el destino real de la mercancía y la ubicación del laboratorio clandestino dedicado a la extracción de la sustancia estupefaciente.
Durante la primera fase de la investigación, en la que se llevó a cabo un control documental de las importaciones, los investigadores lograron identificar a los dos principales investigados. Uno de ellos, el líder de la organización, tomaba decisiones sin involucrarse en la documentación. El segundo figuraba como socio de la sociedad instrumental y organizaba la logística operativa de la importación.
En una segunda fase, en la que se integró a la operación la Policía Nacional, se detectó la llegada de un nuevo contenedor en mayo de 2025. Los investigadores controlaron la mercancía, que fue descargada en una nave vinculada a la empresa importadora.
Según las investigaciones, la organización dejó parte de la mercancía en la nave, simulando una importación comercial cotidiana, y comenzó a trasladar de manera clandestina parte de la mercancía a puntos alejados de núcleos urbanos. Para el almacenamiento de la droga, las organizaciones prefieren utilizar fincas rurales, almacenes aislados o naves secundarias en áreas poco transitadas, donde la probabilidad de detección por parte de vecinos, cámaras o servicios municipales es mínima, ya que el proceso de extracción o tratamiento de la mercancía contaminada suele generar efectos secundarios perceptibles (olores intensos, emisiones, residuos, ruidos o manipulación de sustancias).
Las organizaciones que utilizan productos alimentarios (en este caso, pulpa de fruta) como vehículo para introducir estupefacientes, operan siempre bajo dos necesidades contrapuestas: por un lado, mantener una apariencia de actividad comercial lícita que facilite su logística internacional y local; y, por otro, establecer una infraestructura clandestina capaz de recuperar la droga de la mercancía contaminada.
Esta doble exigencia condiciona todas sus decisiones operativas. La red criminal realizaba la transferencia de mercancía hacia los enclaves aislados mediante una logística diseñada para evitar la trazabilidad: vehículos registrados a nombre de terceras personas (a veces con antecedentes, a veces aparentemente ajenas a la empresa), cambios rápidos de titularidad, uso de conductores interpuestos y procedimientos de contravigilancia como la utilización de rutas evasivas, horarios nocturnos o maniobras de despiste.
De este modo, la organización creaba una capa intermedia entre la sociedad mercantil destinataria de la mercancía y los lugares donde se manipulaba realmente la droga, dificultando la identificación jurídica de la posesión y del dominio efectivo sobre el estupefaciente.
A pesar de todas las medidas de seguridad y de contravigilancia empleadas por la organización, los agentes lograron identificar a nuevas personas involucradas en la operativa y localizar un lugar que cumplía con todos los requisitos necesarios para establecer un laboratorio clandestino de extracción de cocaína.
Paralelamente, en el pasado mes de septiembre, se detectó un nuevo contenedor de pulpa de fruta con origen en Colombia y destino en la mercantil investigada. Este contenedor fue controlado en origen por la Policía Nacional Colombiana, y, tras extraer muestras y realizar el análisis correspondiente, resultó contener 955,5 kilos de cocaína impregnados en la pulpa de fruta.
Inmediatamente, se comenzó a preparar en España el operativo destinado a desarticular la organización. La operación, que se llevó a cabo los días 4 y 5 de noviembre, resultó en un total de cinco entradas y registros distribuidos en las localidades alicantinas de Sax, Elda, Monovar, Petrer y Castalla, así como en la detención de once personas.
Durante el registro del laboratorio, que se encontraba en una finca en los alrededores de la localidad de Sax, se hallaron más de 1.000 kilos de precursores (sosa cáustica, amoniaco, ácido sulfúrico, ácido nítrico, acetato de etilo, gasolina…) y todos los materiales necesarios para la elaboración de cocaína (ollas de acero inoxidable, bidones de plástico de grandes dimensiones, papel tamizador, balanzas y probetas).
Además, se encontraron 10 kilos de cocaína. En la finca también se hallaron los restos de una plantación indoor y más de dos kilos de marihuana lista para el consumo.
En el resto de los registros se intervinieron tres vehículos, numerosos dispositivos electrónicos, documentación y dinero en efectivo. Los detenidos han sido puestos a disposición de los juzgados de instrucción de guardia de las localidades de Alicante, Elda y Novelda.
