Título: Toledo, la discreta base del narcotráfico internacional en España
Contenido completo: La semana pasada se produjo un acontecimiento en el Casar de Escalona (Toledo) que no debería ser característico de un municipio con 2.128 habitantes, aunque ya no sorprende. En los últimos años, diversas poblaciones de la provincia de Toledo han adquirido una relevancia fundamental como puntos logísticos intermedios en la Meseta, permitiendo que todo tipo de sustancias ilegales sean trasladadas al resto de España y hacia diferentes naciones europeas.
Los juzgados del Tribunal de Instancia de Torrijos (Toledo) han llevado a cabo investigaciones sobre células pertenecientes a algunas de las principales organizaciones criminales a nivel mundial, lo cual es sumamente alarmante y refleja con precisión la situación actual que enfrenta España en relación al narcotráfico. Desde esos pequeños juzgados de una comarca que alberga a aproximadamente 100.000 habitantes, se está comenzando a enfrentar a integrantes de lo que fue el Cártel de Sinaloa, el Clan del Golfo, el Bloque Central Bolívar colombiano, los Dominican Don’t Play y, por supuesto, a la Mafia Albanesa.
El hecho de que se haya tenido que requerir en una localidad como el Casar de Escalona a un equipo del GEO para capturar a sicarios dominicanos que intentaban cobrar deudas relacionadas con alijos, como ocurrió la semana pasada, representa un verdadero quebradero de cabeza en materia de seguridad interior, dado que la adaptación del crimen organizado al terreno es total.
La situación que se vivió y que quedó registrada tras el tiroteo entre narcotraficantes y fuerzas policiales es una nueva señal de alerta sobre la violencia generada por el negocio ilegal más lucrativo del planeta. Esto se debe a que redes criminales utilizan como base permanente pueblos de Toledo como Fuensalida, Yuncos, Casasbuenas, Puebla de Montalbán, El Casar de Escalona o Palomeque, por mencionar algunos casos verificados hasta la fecha.
En localidades como estas, es económico y sencillo arrendar propiedades y adaptarlas a sus fines, todo ello con gran discreción. Se trata de poblaciones con escaso número de habitantes y con un acceso rápido a las autovías A-5 o A-42 que conducen a Madrid, lo que les permite alcanzar la capital en menos de 40 minutos. Este aspecto es un factor crucial, ya que se puede realizar la entrega de droga en un tiempo récord.
Los laboratorios de cocaína que han sido descubiertos representan solo la punta del iceberg de una economía sumergida multimillonaria. Se ha detectado en pequeños pueblos de Toledo a ‘cocineros’ de cocaína y metanfetamina vinculados a Los Chapitos (facciones lideradas por los hijos del Chapo Guzmán), a las disidencias de las FARC y al Clan del Golfo.
La presencia de estas personas en España y en estas localidades específicas advierte que la estrategia de transporte de droga está evolucionando hacia una mayor sofisticación para hacer más complicado su detección. Además, indica que la expansión de organizaciones criminales como Los Chapitos, quienes están actualmente inmersos en una guerra brutal por el control territorial en el estado mexicano de Sinaloa contra Los Mayos, seguidores del otro fundador del Cártel, El Mayo Zambada, no tiene límites.
Si un ‘químico’ relacionado con Los Chapitos fue enviado a España para supervisar los laboratorios establecidos en Palomeque y en Méntrida, el primero dedicado a la metanfetamina y el segundo a la cocaína, esto solo ocurrió porque contaba con el permiso correspondiente de un jefe de plaza relevante de lo que fue el Cártel de Sinaloa.
Se menciona en pasado porque desde la traición de los Chapitos a Mayo Zambada no existe tal organización criminal. La mencionada lucha entre los hijos del Chapo Guzmán y el heredero al trono de Mayo Zambada, el Mayito Flaco, ha alterado la estructura criminal de Sinaloa, Sonora y Zacatecas. Actualmente, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijos del Chapo Guzmán, son los capos dentro de la facción que inició su padre. Que den su aprobación a la expansión de su organización criminal es un reflejo de un intento por reducir costos, ya que los laboratorios de drogas en Europa les permiten ahorrar considerablemente en transporte y sobornos, y solo requieren precursores de drogas y gran imaginación para que la cocaína pueda ser impregnada en distintos productos de exportación y extraída sin perder calidad.
La presencia del químico del Cártel de Sinaloa no es trivial, ya que indica un interés extraordinario por establecer células permanentes de Los Chapitos en España. Sin embargo, no han sido los únicos que han estado activos en Toledo. Antes que ellos, el Frente 21 de las FARC estableció un laboratorio de cocaína en 2019, adelantándose a sus competidores de mercado. El primer laboratorio identificado de organizaciones criminales en la provincia de Toledo se localizó en 2010 en Fuensalida, aunque no se determinó qué organización venezolana estaba detrás, ya que la droga procedía de allí.
Posteriormente, llegaron los paramilitares del Bloque Central Bolívar, como los Upegui Ospina, quienes pasaron de ser parte de una oficina de sicarios a narcotraficantes internacionales. Se puede decir que ascendieron dentro de su sector y eligieron hace un par de años una plaza de toros en La Puebla de Montalbán (Toledo) como centro de producción de cocaína, fabricando su particular ‘Breaking Bad’ en el espacio debajo del tendido.
La red criminal estaba compuesta mayoritariamente por el clan familiar colombiano de los Upegui Ospina, quienes controlaban una ruta principal de cocaína a través del puerto de Málaga, la cual posteriormente llevaban hacia Toledo. Allí extraían la cocaína y la preparaban para su distribución a sus clientes. Para la entrada de la droga, según se supo hace algunos meses, también utilizaban la famosa ‘influencia’ del inspector jefe Óscar Sánchez, quien contaba con 20 millones de euros ocultos en su vivienda, según lo revelado en exclusiva por Narcodiario.
Para comprender el contexto de los individuos que operan en estos enclaves, es importante mencionar que el Bloque Central Bolívar fue una de las células en que se fragmentó la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), logrando cierto poder en Colombia desde el año 1999, con una expansión meteórica que les permitió hacerse con rutas de cocaína significativas.
Está documentado que dicha organización criminal cometió entre 1999 y 2006 al menos 4.449 asesinatos selectivos. Muchas de sus víctimas eran personas inocentes, como líderes sociales, periodistas o campesinos. Estos homicidios se distribuyeron entre los departamentos colombianos de Antioquia, Risaralda, Huila, Meta, Vichada, Valle del Cauca, Nariño, Caquetá, Putumayo y Caldas. Ahí se forjaron aquellos individuos que posteriormente establecieron un laboratorio de drogas en un lugar como La Puebla de Montalbán.
A estas operaciones de cocaína se debe añadir que existen cientos de viviendas ‘okupadas’ que se utilizan como plantaciones indoor de marihuana, otra fuente de ingresos adicional para organizaciones criminales como las mencionadas en este análisis. Que clanes internacionales como las disidencias de las FARC, el Cártel de Sinaloa y el Bloque Central Bolívar coincidan en un área tan pequeña es una señal inequívoca de que existe una organización criminal autóctona externa que les proporciona la información necesaria para establecerse, y sobre todo, que realiza un estudio exhaustivo de las localizaciones.
Normalmente, se establecen laboratorios en lugares con un buen acceso a la autovía, facilitando así el transporte de precursores y drogas. Esto también ocurre con la Mafia Albanesa, cuyos grupos criminales explotan las zonas rurales de Toledo en busca de menos miradas indiscretas. En muchas ocasiones, los vecinos ni siquiera se percatan de esta situación, ya que los movimientos se llevan a cabo con nocturnidad. Además, los individuos en una vivienda donde se produce cocaína no suelen salir en semanas. Una vez que se liquida el alijo correspondiente y se envía a los clientes, la mayoría de las veces, la vivienda o la finca utilizada como laboratorio es completamente despejada, dificultando así cualquier rastreo.
Título: Toledo, el discreto centro del narcotráfico internacional en España
Contenido reformulado: Es esencial considerar que estos grupos delictivos son los primeros en recibir la cocaína en España, y su labor consiste en preparar la droga de la forma más óptima posible para sus clientes, un proceso que se extiende a lo largo de varias semanas, puesto que se trata de toneladas. Para recibir un nuevo alijo, suelen transcurrir varios meses, e incluso años en algunas ocasiones, lo que les brinda la oportunidad de localizar una nueva ubicación. Siempre que se discute sobre estos clanes dedicados al narcotráfico, es importante recordar que su poder económico es millonario, y finalmente invierten en su actividad de la manera que consideran más sostenible a largo plazo.
En relación a este asunto, esta semana se ha descubierto un nuevo laboratorio de cocaína en España. En esta ocasión, se localizó en Torredelcampo, una localidad de Jaén con 13.000 habitantes. La Policía Nacional indicó que la capacidad de extracción era de 200 kilos de cocaína al mes, y en esas labores estaban involucrados dos hombres de nacionalidad colombiana dedicados a la tarea.
Residían en Alcorcón, en la periferia de Madrid, pero se desplazaban al municipio jienense para supervisar las operaciones técnicas. La desarticulación de esta organización criminal requirió la colaboración de la Policía colombiana, que alertó sobre los envíos de cocaína hacia España y la llegada de los individuos que estaban manipulando la droga.
La operación se aceleró tras la interceptación de un ciudadano ucraniano que transportaba 15 kilos de cocaína, justo después de salir de la vivienda donde se encontraba el laboratorio: este individuo era uno de los compradores. Este hecho indica que la provincia de Jaén podría convertirse en la siguiente ubicación, después de Toledo, en términos de logística del crimen organizado, y la existencia de este laboratorio no es una buena señal. En relación a los laboratorios, ya se ha abordado este tema en los Narcofiles: España ha estado produciendo y exportando cocaína de manera secundaria durante dos décadas, y continuará haciéndolo.
