NARCOTRÁFICO

«Buscamos evitar que las drogas ingresen a Europa y desmantelar a los líderes de las organizaciones»

Redaccion
«Buscamos evitar que las drogas ingresen a Europa y desmantelar a los líderes de las organizaciones»
Idioma

«Buscamos evitar que las drogas ingresen a Europa y desmantelar a los líderes de las organizaciones»

Título: «Nuestra meta es evitar que las drogas lleguen a Europa y atacar a las cúpulas de las organizaciones»

Contenido completo: «Lo que más me ha impresionado es la capacidad de adaptación de los narcotraficantes, favorecida por la globalización, que siempre están al tanto de los diversos métodos de introducción de sustancias ilícitas, fabricando la mayor parte de las embarcaciones de alta velocidad en Portugal y utilizando también embarcaciones recreativas que no atraen la atención para el transporte de drogas, simplemente añadiendo un poco de potencia extra».

Interviene el máximo responsable de la lucha antidroga en la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra, quien conversó con nosotros esta semana junto a su segundo, el sargento. Ambos son la cara visible -aunque sus identidades deben permanecer en el anonimato por razones de seguridad- del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA), una unidad que ha estado involucrada en muchas de las operaciones más significativas contra el narcotráfico en la provincia en los últimos años.

«También es notable la introducción de grandes cantidades de cocaína a través de contenedores en los puertos de Vigo y de Marín», añade el teniente, quien no olvida el medio de transporte más mediático para los narcotraficantes en Galicia. «Los semisumergibles son un método interesante para introducir sustancias estupefacientes desde Sudamérica, aprovechando su gran capacidad de almacenamiento y su difícil detección, hasta las costas gallegas».

El jefe del EDOA explica que la lucha contra los narcotraficantes en Pontevedra es muy compleja debido a varios factores, y uno de ellos es «la gran cantidad de actores o eslabones presentes en las organizaciones criminales, donde cada uno desempeña un papel esencial y necesario para el éxito de sus operaciones».

Así, describe que «comenzando desde la cúspide, en la parte directiva de la pirámide, se encuentran los financiadores o inversores, quienes aportan el capital para la compra de la sustancia estupefaciente en su origen; los intermediarios o negociadores, que no manipulan la droga y simplemente facilitan el contacto entre dos o más personas, aprovechando sus habilidades sociales y redes internacionales; personal que trabaja en empresas pantalla con el objetivo de blanquear el dinero obtenido del narcotráfico a través de criptomonedas, pero también mediante otros negocios, como el sector de la hostelería; la figura del garante de la droga, que actúa como enlace de seguridad de la organización para asegurar que se cumplen todos los requisitos establecidos; técnicos y especialistas, como mecánicos navales y, ahora, también pilotos de drones; fabricantes de dobles fondos o caletas, que facilitan el trabajo a la organización; transportistas, que se encargan de la distribución de la sustancia estupefaciente tanto por vía marítima como terrestre, una vez que llega a nuestras costas; personas que actúan como ‘guardería’, en el sentido de que custodian temporalmente la sustancia estupefaciente en naves o infraestructuras seguras; y, por último, personal de seguridad y servicios, cada vez más presente en Galicia, encargado de cobros, intimidaciones, recuperación de deudas o protección».

El sargento, con más de diez años de experiencia en la lucha contra el narcotráfico en Galicia, detalla la evolución del negocio criminal en estos tiempos. «El cambio en los últimos años se refleja en el mercado, ya que los precios de la cocaína han cambiado. Hace diez o quince años, el precio era el doble o el triple. Esto se debe a la sobreproducción que existe en Sudamérica y porque el principal mercado sigue siendo Europa. Las organizaciones han diversificado sus puntos de entrada, que ya no solo están en Galicia, sino también en Portugal, en el norte de España y en el sur de España. La abundancia de cocaína se extiende por toda la Península. Ya no necesitan venir aquí».

Por otra parte, subraya que «han surgido organizaciones del este que han identificado el negocio en esta región. Se han trasladado a Galicia para aprovechar la infraestructura y los recursos que poseen las organizaciones gallegas. Esto se ha evidenciado este año con dos operaciones que presentaban diferentes modus operandi, una a través de contenedores y otra por vía marítima».

El segundo al mando del EDOA de Pontevedra señala que «los narcotraficantes gallegos también han diversificado su negocio y se han aventurado en la fabricación de embarcaciones rápidas en el norte de Portugal, lo que les permite abastecer a otras organizaciones que utilizan estas embarcaciones para introducir hachís y cocaína», al tiempo que enfatiza que «la entrada de estas mafias del este ha ocasionado un aumento de la agresividad entre los narcotraficantes, ya que estas bandas, en última instancia, tienden a recurrir a la violencia extrema, suelen estar armadas y tienen preparación militar para su uso». Además, menciona otro factor que otorga ventaja a los criminales. «Los narcotraficantes han avanzado en el uso de nuevas tecnologías, lo que complica la labor policial. Ellos se mantienen actualizados y aprovechan esas innovaciones».

Respecto a los modus operandi más frecuentes, el teniente tiene claro que «las organizaciones criminales hacen uso de las largas travesías que realizan los tripulantes de un velero, un pesquero o un semisumergible para introducir grandes cantidades de droga. En lo que respecta a la introducción a través de los puertos comerciales, puede que haya organizaciones que prefieran diversificar la droga en diferentes contenedores. Además, cuentan con la ventaja de que el trayecto de un punto A a un punto B se realizará sí o sí, es decir, no se corre el riesgo de largas travesías, que son peligrosas para los tripulantes».

El jefe del EDOA sostiene que «la introducción a través de contenedores es la más segura y efectiva para la organización, dado que la metodología de ocultamiento y distracción es muy variada. Además, pueden contar con trabajadores a sueldo de la organización dentro de los puertos para operar con mayor agilidad, debido a las ingentes cantidades de dinero que se manejan».

Continuando con el aspecto económico, el teniente expone que «la Guardia Civil cuenta con unidades especializadas en el blanqueo de capitales y la tendencia es enfocar las investigaciones en esa dirección. Se dispone de recursos para ello, se está trabajando y evolucionando en este aspecto con el paso del tiempo, ya que el poder real de los miembros de una organización criminal se basa en el dinero, que es, al final, lo que impulsa el tráfico de drogas. Por ello, se considera esencial privar a la cabeza pensante de la organización de sus recursos económicos, para evitar que vuelva a operar en el futuro. La tendencia es incrementar las investigaciones relacionadas con ello».

Sin embargo, estos recursos no se aprecian en lugares como el Puerto de Marín, donde no existen las medidas de seguridad adecuadas. El sargento admite que «es necesario dotar al Puerto de Marín y a otros puertos de la geografía española que carecen de escáner de esta tecnología, ya que los narcotraficantes son conscientes de la ausencia del mismo y, con toda probabilidad, se aprovechan de la situación. Detectar la droga en los contenedores es muy complicado, y un escáner facilitaría mucho la labor». Señala también otro punto de difícil control: la Costa da Morte. «Se vigila, pero es complicado. Los que llevan trabajando toda la vida en el mar conocen la demarcación. Las comunicaciones son complejas y todo esto les facilita su labor».

«En la actualidad, el precio de la cocaína en Galicia se encuentra en mínimos históricos, entre los 13.000 y los 15.000 euros el kilo, habiendo estado hace unos años por encima de los 30.000. Esta es la Ley de Oferta y Demanda. Anteriormente, uno de los puntos más estratégicos para la introducción de cocaína en España era Galicia, pero hoy en día las organizaciones perciben oportunidades de introducción en muchos lugares de la geografía española y portuguesa. Por ello, el precio se mantiene más o menos estable en todo el territorio español». La cifra que presenta el teniente del EDOA es la muestra más clara de que la droga sigue entrando en grandes cantidades, no solo en Pontevedra y Galicia, sino en toda España y también en Portugal. Uno de los medios más destacados en la actualidad es el semisumergible.

Título: «Nuestra meta es que la droga no acceda a Europa y atacar la cúpula de las organizaciones»

Contenido completo: En lo que respecta a la capacidad para identificar estos dispositivos, el responsable del grupo de expertos antidrogas de la Guardia Civil indica que esto es posible «si se cuenta con la información adecuada y precisa, fundamentada en la cooperación internacional. Los recursos aéreos que tenemos se están adaptando a las nuevas amenazas emergentes, en este caso a la detección e identificación de estas estructuras marítimas, las cuales no requieren de una gran inversión para su fabricación y uso subsecuente. Este es un modus operandi que, aunque arriesgado, resulta rentable, dado que pueden transportar grandes cantidades de sustancias estupefacientes. Nos encontramos en un proceso de evolución».

Un nuevo aspecto es el empleo de embarcaciones legales, dejando de lado las conocidas como planeadoras, para pasar inadvertidos. «Los narcotraficantes han llegado a la conclusión de que pasar desapercibidos en embarcaciones legales puede ser una opción más eficaz que utilizar embarcaciones de alta velocidad ilegales».

«Como afirmaba Raimondo Montecuccoli, un militar del siglo XVII, ‘Para hacer la guerra se requieren tres cosas: dinero, dinero y dinero’. Para mejorar en la lucha contra el narcotráfico, como en casi todos los ámbitos laborales, se necesita financiación. Se requieren medios de última tecnología, iguales o mejores, para hacer frente a esta amenaza». La inversión por parte del Estado es crucial para combatir eficazmente a los narcotraficantes. La creación de juzgados especializados en crimen organizado, como los JIRS de Francia, podría ser una buena alternativa. «Los jueces serían más rápidos, tendrían mayor conocimiento técnico, más capacidad para atacar el dinero, mayor coordinación con las diversas unidades antidroga españolas y una eficacia global incrementada».

«El pasar desapercibido ha sido una característica que las organizaciones gallegas han aprendido de generación en generación. La violencia solo conduciría a que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pongan aún más el foco en este problema del tráfico de drogas y, con ello, en las consecuencias que esta actividad ilícita conlleva. Por ello, estos casos deben ser considerados como una mala práctica por parte de las organizaciones y no son comunes en Galicia. Esta mala práctica es llevada a cabo, sobre todo, por organizaciones extranjeras. Debemos tenerlo en cuenta y trabajar en su contra». Así explica el teniente que la violencia de los narcotraficantes en Pontevedra no es lo habitual.

Sin embargo, lo que sí se presenta como habitual, según asegura el sargento, es la reincidencia. «Las personas que has detenido hace cinco años van a seguir. No hay una reinserción social en el narcotraficante. No contamos con estudios, pero probablemente en el ámbito del tráfico de drogas es donde menos reinserción se va a encontrar. Observamos a actores principales que lo eran hace quince años y que siguen siéndolo ahora». Y en relación a las consecuencias, comenta que «jueces y fiscales aplican lo que establece el Código Penal. Tal vez debería elevarse el grado de cumplimiento y la gravedad de la reincidencia, pero ese no es nuestro trabajo. Es una tarea más para jueces y fiscales. Cuando salen, siguen manteniendo los contactos, y si han estado durante años vinculados a un clan sudamericano, aunque hayan caído e ingresado en prisión, al salir volverán a contar con ellos».

También preocupa en el EDOA que «los jóvenes hoy en día, y más si residen en una comarca como la de Arousa, donde tradicionalmente ha existido narcotráfico, observan las viviendas de otros, su nivel de vida, y lo que anhelan es asemejarse al que tienen al lado. Ven el mundo del narcotráfico como una opción muy viable, que les proporciona beneficios que ninguna actividad laboral les reportará, asumiendo un riesgo considerable. Lo ven como una salida para alcanzar un nivel económico elevado».

«En Galicia no podemos establecer un número concreto de organizaciones delictivas, ya que la idiosincrasia del narcotraficante gallego no es la de operar en una única organización. Nos encontramos con perfiles de narcotraficantes que pueden colaborar con varios grupos, ya sea brindando seguridad en una descarga, facilitando infraestructura o actuando como intermediarios a la hora de poner en contacto a unas personas con otras. Asimismo, existen organizaciones itinerantes que nos visitan, como las provenientes del Este, que utilizan la infraestructura y luego se marchan. En realidad, hay diversos personajes que actúan en distintas organizaciones. Siguen operando los clanes tradicionales, pero también están surgiendo nuevas generaciones que se están introduciendo en este mundo». De esta forma, el sargento del EDOA describe las características específicas de los narcotraficantes gallegos, que los diferencian de otros narcotraficantes.

Respecto a las dificultades para atacar sus bienes, admite que «son investigaciones laboriosas que exigen mucho esfuerzo por parte de las fuerzas policiales y de los órganos judiciales y fiscales. Esto nos lleva a la necesidad de contar con un órgano judicial especializado y dedicado exclusivamente al narcotráfico, así como una Fiscalía especializada y dedicada únicamente al narcotráfico. En este momento, esas causas terminan en juzgados de instrucción de localidades que se ven desbordadas por una macrocausa de blanqueo de capitales. Estas causas requieren solicitar, estudiar y analizar una cantidad enorme de documentación, tasaciones, peritajes, lo que acaba desbordando al juzgado. Se les ataca con lo que actualmente se puede. Incautaciones de droga, condenas extensas, recuperación de bienes, tanto vehículos como viviendas. Es en lo que se puede intervenir», explica el número dos del EDOA.

Un problema que va en aumento, aunque no tanto en Galicia, sí en el resto de España, es la violencia entre narcotraficantes. El sargento indica que «las medidas de seguridad se incrementan, se llevan al máximo, pero existe un factor sorpresa. En cada actuación hay un riesgo. Nunca sabes lo que puede suceder. Ellos disponen de medios tecnológicos para la vigilancia, y la Guardia Civil cumple rigurosamente las normas de seguridad. En todo caso, el factor sorpresa que nosotros también utilizamos puede jugar en nuestra contra en algún momento. Hay otro aspecto que influye, que son los ‘vuelcos’ entre organizaciones. Para ellos, los narcotraficantes utilizan uniformes y chalecos de la Guardia Civil y Policía Nacional, y en determinadas actuaciones pueden surgirles dudas sobre si el que está actuando somos nosotros o es otro grupo criminal que intenta darles un vuelco. Esto juega en nuestra contra. Cada actuación es impredecible».

Para concluir, el teniente resume que «nuestra meta es que la droga no llegue a España, e incluso más allá, que no acceda a Europa. Lo esencial es llegar a la cabeza de la organización y dejarla sin recursos, para que no continúe operando».

«Buscamos evitar que las drogas ingresen a Europa y desmantelar a los líderes de las organizaciones» | NarcoObservatorio