Título: Crypto-secuestros: los nuevos objetivos del crimen organizado
Contenido reformulado: Los secuestros han sido una realidad documentada desde al menos el siglo XIX. La práctica de retener a una persona y exigir un rescate económico ha constituido una actividad común entre diversos tipos de delincuentes. En la actualidad, este fenómeno criminal ha experimentado una evolución notable. Tal transformación ha llevado a que la complejidad de quienes llevan a cabo este tipo de delito haya alcanzado su punto máximo.
Por lo tanto, la principal inquietud de los perpetradores de un secuestro es asegurar el cobro del rescate solicitado, y si es posible, que el pago sea indetectable por parte de las fuerzas del orden. El uso de dinero en efectivo es un método eficaz para lograrlo, y en la actualidad, también se recurre a las criptomonedas. Es por esto que los grupos criminales han comenzado a enfocarse en los secuestros de empresarios que tienen algún vínculo con este nuevo sistema de pago en los últimos años.
Este tipo de acciones se lleva a cabo, primero, porque dependiendo de la cartera de criptomonedas que posea la víctima, la disponibilidad de fondos líquidos puede ser inmediata, incluso si se trata de millones de euros. En contraste, si se trata de transferencias bancarias convencionales, el envío de ciertas sumas está sujeto a controles adicionales que pueden bloquear la operación.
Además, la identificación de una cuenta bancaria internacional es una tarea más sencilla, incluso cuando se utilizan testaferros. En cambio, al cobrar un rescate en criptomonedas, las posibilidades de ocultar el origen de los fondos son mucho más amplias. Por esta razón, ya se están realizando pagos en criptomonedas por importantes cargamentos de cocaína, así como de otras drogas sintéticas.
Desde principios de 2025, se ha observado un aumento exponencial en todo el mundo de los secuestros y robos a empresarios relacionados con criptomonedas; en los últimos años se han reportado 231 incidentes. En España se han registrado casos, al igual que en la mayoría de los países de la Unión Europea, en Estados Unidos y en varias naciones asiáticas.
El caso más reciente y especialmente grave ocurrió en la madrugada del 26 de noviembre. Las alarmas se activaron cuando fue hallado el cadáver de un joven ucraniano de 21 años dentro de un Mercedes calcinado en la calle Marlen-Haushofer-Weg en Viena, Austria. La policía austríaca resolvió este crimen indicando que el motivo del asesinato era el robo de criptoactivos.
La víctima era el hijo de un político de Jerson en Ucrania, y sus presuntos asesinos también eran compatriotas. Al cometer el crimen, huyeron a su país, donde días después fueron arrestados. La víctima era el hijo del vicealcalde de Járkov. La autopsia reveló que sufrió múltiples agresiones antes de su muerte, a causa de las heridas infligidas. Los delicuentes buscaban obtener las contraseñas de las billeteras de criptomonedas. Se detectaron movimientos significativos, por miles de euros, el mismo día del asesinato, y también se incautaron en Ucrania otros miles de euros en efectivo a los dos detenidos.
Este es el último caso relevante en Europa, pero han ocurrido otros incidentes notables en España. En uno de estos casos, se activó al GOES de la Policía Nacional. Esto sucedió el 1 de febrero, con el objetivo de liberar a un británico que estaba siendo retenido en una vivienda de Estepona, y de detener a los criminales que exigían 30.000 euros para su liberación. Posteriormente, se han reportado otros casos.
En agosto pasado, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), Álvaro Romillo, conocido como Cryptospain, denunció que su hogar fue asaltado con él y su familia dentro. Según su denuncia, un grupo armado irrumpió en su residencia y sustrajo 1,2 millones de euros en criptomonedas. Le obligaron a transferir las criptomonedas, junto con relojes de lujo. Este suceso parecía un aviso de algunas de las víctimas que habían perdido su dinero, ya que los delincuentes buscaban un total de 40 millones de euros.
Toda la información relacionada debería considerarse con precaución, dado que este empresario se encuentra encarcelado por una estafa piramidal millonaria en el caso Madeira Invest, en el que desaparecieron más de 200 millones de euros, precisamente en diversas criptomonedas. Actualmente, se encuentra en prisión provisional porque la Guardia Civil descubrió que, a través de una de sus cuentas en Singapur, habían pasado 29 millones de euros. Esta es una cifra considerable.
Donde este tipo de secuestros se ha convertido en un problema grave es en Francia. En los últimos meses, la Gendarmería y la Policía francesa han tenido que realizar un arduo trabajo para detener varios grupos que han secuestrado o intentado secuestrar a personas que han alcanzado la riqueza gracias a la tecnología aplicada a las criptomonedas.
Lo más reciente ocurrió el lunes de esta semana, cuando, en un pueblo del Valle del Oise, un grupo asaltó a un ejecutivo del sector sanitario francés y lo secuestró en plena calle. A las pocas horas fue liberado. Resulta que su hijo reside en Dubái y es un inversor reconocido en criptomonedas.
A principios de este año, en el mismo país, ocurrió un incidente similar con otro familiar de un inversor en criptomonedas. Al parecer, estas personas se han convertido en un blanco más sencillo para las organizaciones criminales. Al último grupo detenido se suma el que fue arrestado el 22 de noviembre en Chalon-sur-Saône. Eran miembros de una banda que había intentado secuestrar hasta en cuatro ocasiones al mismo inversor en criptomonedas.
Es necesario retroceder hasta el verano, concretamente al 29 de agosto, para conocer el caso de un joven suizo de 22 años que fue secuestrado en Valence (Francia), lo que llevó a la activación del GIGN (Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional). Este equipo de operaciones especiales de la Gendarmería tuvo que intervenir porque se sabía que el grupo podía estar fuertemente armado.
El resultado de la operación fue la detención de siete personas que pretendían hacerse con cientos de miles de euros que este joven poseía en criptomonedas. Le tendieron una trampa para que acudiese a un lugar bajo el pretexto de un negocio, pero el desenlace fue trágico. El joven permaneció retenido durante cuatro días y le causaron 30 heridas con un cúter para que les proporcionase las contraseñas de sus monederos virtuales.
Sin embargo, esta no fue la primera intervención del GIGN francés en un caso de secuestro motivado por motivos económicos relacionados con criptomonedas. La operación más significativa tuvo lugar en enero, y estuvo destinada a liberar a David Balland, cofundador del desarrollador de billeteras frías de criptomonedas Ledger, y a su esposa, cuya identidad no fue revelada.
El objetivo principal de aquel secuestro era Balland, y las unidades más capacitadas del GIGN se desplegaron para asegurar que la operación tuviese un final exitoso. Las víctimas estuvieron retenidas más de 24 horas en dos ubicaciones diferentes. A Balland le cortaron un dedo, y enviaron la prueba visual a los socios de su empresa para demostrar que eran serios. Demandaban millones de euros, aunque finalmente fueron detenidos. No se supo si los secuestradores lograron obtener algún botín, aunque la mayoría de ellos acabó en prisión.
Desde agosto, se han registrado secuestros vinculados al ámbito de las criptomonedas en España, Filipinas, Francia, Noruega, Sri Lanka, Tailandia, Canadá, Israel, Estados Unidos, Suecia, Emiratos Árabes Unidos, Inglaterra, Austria y Rusia. Y se prevé que esta tendencia no cese, ya que muchas organizaciones criminales han puesto su atención en este universo de criptomonedas que ha generado nuevos millonarios, y sobre todo porque son conscientes de que se pueden realizar transferencias millonarias en cuestión de segundos. Todo esto ya está generando un aumento en la seguridad privada de muchos de estos millonarios, quienes actualmente permanecen en el anonimato.
