**Título: Koldo García también actuó como intermediario para el Cártel de Sinaloa**
Probablemente Koldo García no supiese quién estaba detrás del negocio delictivo, aunque quizás pudiera intuirlo. El Clan Calvete, una familia muy reconocida en Argentina por su implicación en casos de corrupción, estableció contacto con Koldo García en el año 2020. De alguna manera, tenían la certeza de que el hombre de confianza de José Luis Ávalos debía poseer la capacidad de influir en esferas del Gobierno de España. La meta era obtener la autorización para la producción de cannabis supuestamente medicinal en la zona de Madrid. Sin embargo, en esta ocasión Koldo no tuvo fortuna. La solicitud presentada por una farmacéutica liderada por los Calvete, que ya contaba con licencia en Suiza, fue rechazada por el departamento que en aquel momento dirigía Salvador Illa. Detrás de la empresa del clan argentino, Moon Pharm AG, existía un interés oculto: proporcionar una fachada legal para las actividades de narcotráfico de una de las primeras células del cártel de Sinaloa que intentaba establecerse en España.
Afortunadamente, no lograron sus objetivos. Ni la licencia -quizás Koldo no tenía tanto poder en Sanidad como en otros ministerios- ni la implementación criminal de los narcotraficantes mexicanos, quienes fueron detectados y detenidos por la Policía Nacional, en una operación conjunta con Vigilancia Aduanera. Recordemos los detalles de dicha operación.
Los agentes de la Policía Nacional, en colaboración con el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, lograron desmantelar en su momento la totalidad de la organización criminal internacional dedicada al tráfico de drogas. La investigación resultó en la incautación de 1.000 kilos de cogollos de marihuana -que, como se ha mencionado, era la actividad para la que, según documentos divulgados en Argentina, Koldo pretendió mediar- y 37 kilos de cocaína; así como el desmantelamiento de dos laboratorios dedicados a la elaboración y distribución de drogas; y la intervención de tres subfusiles y varias pistolas, además de bienes de lujo valorados en más de seis millones de euros.
Adicionalmente, como resultado de esta operación, se han tramitado órdenes europeas de investigación y solicitudes de asistencia judicial a otros países. La organización poseía una estructura de empresas en España, Colombia, Suiza y Portugal -a través de las mencionadas farmacéuticas cuya licencia intentaban extender- para el blanqueo del dinero obtenido de sus actividades delictivas. El dispositivo policial, que contó con la participación de más de 200 agentes, concluyó con la detención de 24 individuos y la realización de 13 registros en las provincias de Madrid y Guadalajara. Sin embargo, un miembro del clan Calvete logró evadir la captura. Actualmente se le sitúa en Paraguay y se encuentra en búsqueda y captura.
La investigación dio inicio a finales del año 2020, cuando se detectó la llegada a Madrid de varios ciudadanos mexicanos, procedentes de Sinaloa, quienes rápidamente se establecieron en diversas viviendas de lujo. Poco después, los agentes observaron que estos recién llegados comenzaron a laborar en grandes plantaciones de marihuana situadas en la provincia de Guadalajara, donde recibían visitas frecuentes de personas relacionadas con el tráfico de drogas.
Con el progreso de las indagaciones, los agentes identificaron a un clan familiar, los Calvete, relacionado con cárteles mexicanos de la droga, que había introducido en nuestro país más de diez millones de euros en efectivo y oro de inversión con el propósito de asentarse en España. Los investigados empezaron a adquirir decenas de vehículos de lujo y viviendas de alto standing, así como a comprar varios negocios y a constituir sociedades cuyo objetivo, tal como quedaría demostrado posteriormente, era canalizar los beneficios obtenidos de la venta de sustancias estupefacientes. Asimismo, los miembros de la organización no dudaron en comprar la voluntad de diversos funcionarios para que les ayudaran a establecerse y a conseguir documentación. En este contexto, Koldo entraría en escena, aunque no se han acreditado tales hechos.
Tras varias gestiones policiales, se evidenció que el clan familiar mantenía relaciones con individuos, tanto nacionales como extranjeros, con antecedentes y condenas vinculadas a la venta de sustancias estupefacientes, facilitándoles así la entrada a un nuevo mercado que no era el habitual para ellos.
En una primera fase, el entramado sostuvo su modelo de negocio en la creación de sociedades en España, Portugal y Suiza para la explotación de cultivos de cannabis. En este sentido, contaban con plantaciones de marihuana en distintas provincias de España, cuya finalidad era la extracción de productos derivados del CBD en laboratorios ubicados en Suiza y Portugal. Después de arduas gestiones, los agentes intervinieron 60 toneladas de plantas, lo que llevó a la organización a invertir en nuevos sistemas de cultivo basados en la creación de contenedores con un software inteligente que les permitiría obtener cosechas en menos de tres meses. Algunos de los integrantes mexicanos del grupo criminal intentaron adquirir este negocio por una considerable suma de dinero, aunque las acciones policiales frustraron sus planes.
Posteriormente, los investigadores localizaron varios almacenes donde la marihuana procesada, que había sido cultivada en grandes invernaderos de más de 4.000 metros cuadrados, era envasada al vacío y distribuida por diferentes medios a los compradores, ocultándola en dobles fondos de mesas y otros muebles que eran enviados por paquetería.
A medida que avanzaba la investigación, los agentes detectaron la llegada a nuestro país de personas provenientes de Sudamérica, a quienes la organización utilizaba como ‘mulas’ para introducir cocaína base en paquetes de café. La droga era procesada, envasada y etiquetada en dos laboratorios de la provincia de Madrid para, posteriormente, ser vendida a personas que llegaban de Croacia y Holanda con quienes habían cerrado negocios previamente. Además, contaban con otras redes de distribución a través de ciudadanos chinos y otros vendedores, situados en distintas localidades de Madrid, que incluso introducían la sustancia estupefaciente en centros penitenciarios.
Por otro lado, la investigación ha puesto de manifiesto un movimiento financiero desmesurado. Los integrantes del clan cambiaban constantemente de residencias (todas ellas de lujo) y se dedicaban a la compraventa de joyas y vehículos deportivos cuyos precios superaban los 500.000 euros. Esta actividad respondía al blanqueo de los beneficios obtenidos de forma ilícita y, además, era una medida de seguridad para evitar ser localizados en un área concreta.
A mediados de mayo de 2022, los agentes llevaron a cabo un dispositivo policial en el que participaron más de 200 efectivos. Este operativo permitió la completa desarticulación de la organización y la detención de sus líderes, localizando en el domicilio del cabecilla del entramado un laboratorio de cocaína en pleno proceso de elaboración con más de 37 kilos de sustancia. Durante el operativo también se contó con la colaboración de la Policía Local de la localidad madrileña de Algete.
Asimismo, se realizaron 13 registros en diversas localidades de Madrid (8) y Guadalajara (5), y ocho inspecciones en las provincias de Madrid (5) y Málaga (3). Como resultado de los registros, los agentes intervinieron 1.000 kilos de cogollos de marihuana, 37 kilos de cocaína, diez armas, 105.116 euros en efectivo, así como 17 vehículos y 4 viviendas (valorados en siete millones de euros), entre otros efectos, lo que da una idea del potencial de la organización que, presuntamente, en su momento intentó conseguir los servicios de Koldo.
