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2025, el año en que el narcotráfico reveló su verdadero rostro

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2025, el año en que el narcotráfico reveló su verdadero rostro
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2025, el año en que el narcotráfico reveló su verdadero rostro

Título: 2025, el año en el que el narcotráfico reveló su verdadero rostro

Contenido completo: En el año 2025, en España se han divulgado numerosas informaciones vinculadas al crimen organizado; sin embargo, los datos más relevantes surgieron a raíz de la detención del ex responsable de la UDEF en Madrid, Óscar Sánchez Gil, ocurrida a finales del año anterior.

Esto se debe a que presenta todos los elementos de una investigación que amenaza con desestabilizar un Estado de Derecho. El hallazgo de aproximadamente 20 millones de euros en efectivo, pertenecientes a un inspector jefe de Policía cuya función teórica es la de combatir los delitos económicos, y su conexión con el mayor alijo de cocaína jamás descubierto en el país, proporciona un argumento digno de un exitoso guion cinematográfico, pero es la dura realidad. Entre los involucrados se encuentran narcotraficantes españoles de alto perfil que lograron evadir la vigilancia policial, así como abogados que han llegado a ocupar cargos de responsabilidad en las asesorías jurídicas de una de las compañías más grandes del país.

Dentro de estas relaciones personales se habrían gestado algunos de los mayores alijos en la historia de España, y la suma encontrada en las residencias de Óscar Sánchez sería únicamente el resultado de sus comisiones, según la línea de investigación. Se estima que hay cientos de millones de euros, tanto en efectivo como en bienes tangibles, que aún no han sido localizados y que probablemente están distribuidos en diversas partes del mundo.

Desde Dubái, según la Policía Nacional y la Guardia Civil, Alejandro Salgado Vega, conocido como el Tigre, tiene una gran responsabilidad en este asunto. Se le considera el objetivo número uno como supuesto traficante de cocaína español. Se presume que reside en Dubái, lugar donde fue detenido en 2022. Allí fue arrestado por la policía emiratí debido a una fiesta que se salió de control, según los estándares de aquel país.

A pesar de que tiene una ficha roja de Interpol, a día de hoy se desconoce oficialmente si continúa en Emiratos Árabes Unidos o si el Tigre ha tomado otro rumbo. Lo que sí suponen las autoridades es que no ha cesado en su actividad de tráfico y que es uno de los responsables de la introducción de cocaína en España por todas las vías posibles. Solo falta que puedan demostrarlo.

Respecto al hachís, el año 2025 fue relativamente tranquilo para los principales traficantes en España, hasta que un tiroteo a principios de noviembre en Isla Mayor (Sevilla), que requirió la intervención del GEO, cambió la situación. Aquellos que dispararon con fusiles de asalto contra los agentes de la Policía Nacional que llevaban a cabo dicha operación antidrogas siguen en libertad.

Igualmente en libertad se encuentran los presuntos narcotraficantes españoles que causaron la muerte de un agente de la GNR, Pedro Silva, cuya embarcación fue embestida en aguas del río Guadiana en una acción criminal muy similar a la que se vivió en Barbate en febrero de 2024. Todo esto genera una sensación de impunidad.

Sin duda, la violencia asociada a la cocaína está favoreciendo a los narcotraficantes que siguen fieles a la droga que históricamente les ha reportado mayores beneficios, pero incidentes como estos reafirman el problema de seguridad que conlleva la posesión de armamento de guerra entre los criminales.

La estrategia de mantener un perfil bajo, evitando el uso de violencia extrema, suele resultar ventajosa para las organizaciones, que prefieren operar de esta manera. En cuanto al hachís, no se han presentado otros problemas significativos de seguridad que hayan derivado en enfrentamientos entre organizaciones criminales, más allá de las habituales persecuciones a narcolanchas y los hallazgos de armamento de guerra en posesión de clanes de narcotraficantes. Lo que se ha evidenciado es que la seguridad interna de estos clanes es comparable a la de aquellos que trafican con cocaína.

Sin embargo, se destaca un cambio de tendencia notable en el tráfico de marihuana, que pone de manifiesto que España no solo se ha convertido en el principal productor de marihuana en Europa, sino que ahora también se importa esta droga en contenedores marítimos provenientes de Estados Unidos y Canadá, donde las leyes más laxas permiten, en cierta medida, exportaciones millonarias a organizaciones criminales que han hallado una nueva estrategia para expandir su negocio. Esto también afecta, como bien saben los lectores de Narcodiario, al resto de Europa.

En el ámbito de la marihuana, siguen siendo habituales los grandes campamentos de la mafia albanesa, las plantaciones indoor controladas por triadas chinas, la producción industrial de traficantes autóctonos y el incremento del consumo. Además, hay que añadir las constantes traiciones entre organizaciones criminales que se roban droga mutuamente. Hace unos años, los secuestros o detenciones ilegales por cuestiones relacionadas con la marihuana eran impensables, y ahora se puede afirmar que se han vuelto algo habitual. La razón principal detrás de esto es que se están moviendo sumas de dinero que solo pueden generar problemas para ciertas organizaciones criminales.

A la cocaína, el hachís y la marihuana, se suma un aumento exponencial en el consumo de MDMA y otras drogas sintéticas, siendo notable que la producción de estas sustancias ya se lleva a cabo directamente en España. Desde la incursión de carteles mexicanos hasta organizaciones de Países Bajos, que comercian a nivel industrial con sus drogas, la pureza de estas sustancias ha ido en aumento, poniendo en mayor riesgo a los consumidores, cuya cifra no deja de crecer.

Con una demanda que está aumentando tanto por precio como por el tipo de ocio que se busca, drogas como el MDMA están siendo fabricadas con mayor potencia, como confirmó la asociación Energy Control en los últimos informes emitidos por este programa de intervención para reducir los riesgos asociados al consumo de sustancias estupefacientes. Esto debería provocar una reacción por parte del Estado, con el fin de mitigar un consumo que, con el paso del tiempo, generará problemas de salud pública hasta ahora desconocidos.

El año 2026 comenzará con un cambio de régimen en Venezuela tras la captura de Donald Trump por parte de Estados Unidos, lo que impactará temporalmente en las rutas de cocaína que controlan las organizaciones criminales establecidas allí que envían drogas hacia Europa.

Aunque la producción de cocaína en Colombia, Perú y Bolivia no cesará, será crucial observar el papel que desempeñará Ecuador como punto de partida hacia Europa de la droga que transita por allí, ya que hasta ahora su gobierno no ha podido enfrentar el problema de seguridad que ha convertido al país en un hub clave para el narcotráfico internacional.

Existen ramas del Cártel de los Balcanes, clanes irlandeses, ingleses y escoceses, así como de la Mocro Mafia, distribuidos en distintos puntos de España con heridas abiertas que no han sanado y que provocarán ajustes de cuentas pendientes entre ellos. Además, hay que considerar que la presencia de organizaciones criminales internacionales ha crecido en nuestro país, ya que se está moviendo más droga que nunca, y las tendencias indican que su poder aumentará si no se implementan nuevos planes de seguridad a todos los niveles.

Todos ellos estaban en el puerto de Valencia, donde durante años han introducido grandes alijos de cocaína. Esto se hizo evidente en 2025, con el descubrimiento histórico de una vasta red criminal dirigida por estibadores, que culminó con más de 80 detenidos. En esta operación también fue identificado un funcionario corrupto, el jefe de la Guardia Civil en la instalación portuaria.

En el Atlántico, se ha establecido una nueva tendencia: alijos menos voluminosos en los puertos y un incremento claro de los transbordos en alta mar, utilizando todo tipo de embarcaciones, desde veleros hasta pesqueros y mercantes, y por supuesto, los enigmáticos narcosubmarinos. Se anticipa la aparición de los primeros semisumergibles no tripulados en Europa. Se han observado en Colombia, y más pronto que tarde cruzarán el océano para seguir inundando el continente que más droga consume a través de la tradicional puerta de entrada: España.

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