Título: El caso Karar, un éxito policial sin precedentes en el siglo XXI en España
Contenido reformulado: Las más de 200 años de prisión impuestos a las 26 personas que fueron condenadas tras el proceso judicial relacionado con el denominado caso Karar representan un hito sin precedentes, no solo en la Audiencia Provincial de Pontevedra, que históricamente ha juzgado a grandes mafias dedicadas al tráfico de cocaína, sino también a nivel nacional. Esta sentencia constituye la más severa de las dictadas en el siglo XXI contra organizaciones que se dedican al tráfico de esta sustancia, superando a casos notorios como la operación Grumete, que resultó en la detención de Sito Miñanco en el año 2001, la operación Tabaiba, vinculada a las redes de Patoco y Parido en 2008, y, más recientemente, la operación que llevó a la condena de la organización criminal dirigida desde Cambados por Rafael Bugallo, conocido como O Mulo, en el contexto del caso Coral I.
Para encontrar una resolución más severa es necesario retroceder a 1999, año en el que se llevó a cabo la operación Temple, que resultó en un juicio cuyas condenas, sumadas, alcanzaron los 500 años. En dicho proceso, no solo se involucraron dos alijos de cocaína de magnitud considerable (13.000 kilos en total, provenientes del barco Tammsaare y de una ‘guardería’ en A Pobra do Caramiñal, además de otros 2.000 kilos en las Islas Cíes que no fueron localizados), sino que también se confiscó más de 200 kilos de heroína.
Para alcanzar una sentencia de tal envergadura fue indispensable un exhaustivo trabajo coordinado entre el Cuerpo Nacional de Policía y su Brigada Central de Estupefacientes, así como la Fiscalía Antidroga de Pontevedra, lo que, además, se vio complicado en su fase final, que coincidió con el periodo más severo del confinamiento por la covid-19.
En este operativo, los agentes lograron cruzar los datos proporcionados por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), con las innumerables horas dedicadas a la vigilancia y seguimiento de la organización criminal liderada por Juan Carlos Santórum desde tierra, contratada por un capo al que no se logró identificar para recoger los 3.800 kilos de droga que partieron desde Venezuela y fueron cargados en La Guajira, en la zona limítrofe entre Colombia y el mencionado país, utilizando el remolcador Karar. Se documentaron conversaciones explícitas sobre la carga que iba a llegar a Galicia, así como actos preparatorios de las narcolanchas para su salida al mar, todo ello debidamente acreditado, y, finalmente, se localizaron las coordenadas del punto de encuentro, que se encontraban en la nave de Sanxenxo, donde se preparaban las embarcaciones, y en el buque que cruzó el Océano Atlántico con el alijo.
Juan Carlos Santórum, quien encabeza la organización, fue condenado a penas que suman un total de 13 años de prisión, liderando también en este aspecto a sus colaboradores. A las personas más cercanas a él, es decir, Emilio Xosé R.C., Marcos G.V., Pablo G.V., Ismael Cores y Braulio Vázquez, la Audiencia les impuso la misma pena de diez años de prisión, salvo a Sergio Fontao, que fue condenado a diez años y 9 meses (por reincidencia) y a José Yamandú R.G., quien recibió una condena de once años de cárcel, al añadirle el cargo de tenencia ilícita de armas. En lo que respecta a Fidel F.B., fabricante de embarcaciones, se le impusieron siete años de prisión.
Por otro lado, los tripulantes del Karar, incluido el ‘notario’ gallego José Manuel B.G., fueron condenados a seis años de prisión por tráfico de drogas, todos ellos beneficiados por la atenuante de confesión tardía. En el caso de los extranjeros (14 individuos provenientes de Nepal y Bangladesh), quienes ya habían cumplido cuatro años de prisión preventiva, la Audiencia decidió sustituir el cumplimiento del resto de la pena por la expulsión del territorio español.
En relación con los otros tres acusados, el funcionario de Aduanas de Vilagarcía, Pablo Suárez, su esposa y el ciudadano colombiano René R.R., la Audiencia les impuso penas de once, dos y ocho años de prisión, respectivamente. Finalmente, el tribunal de la Sección Quinta de Pontevedra dictó la absolución a favor de Ricardo Santórum, hermano del líder, por falta de pruebas.
Al analizar los grandes casos de narcotráfico a nivel nacional a lo largo de la historia y constatar que, en lo que respecta a cocaína, el caso Karar comporta la sentencia más severa de todo el siglo XXI, se evidencia que el dictamen más elevado, en términos globales, incluyendo el tráfico de cualquier sustancia, se registró en la Audiencia Provincial de Cádiz tras el juicio contra el Clan de Los Castaña, considerado posiblemente el más activo de los que operaban en el Campo de Gibraltar hasta su disolución. En este caso, también destacó la investigación de las Fuerzas de Seguridad en colaboración con la fiscal Macarena Arroyo, quien ha estado combatiendo al narcotráfico en esa región de España durante varios años.
Posteriormente al juicio, el tribunal emitió una condena que suma un total de 280 años de cárcel. Sin embargo, las penas individuales son considerablemente inferiores a las del caso Karar, dado que se trata de tráfico de hachís. De hecho, las penas más severas fueron impuestas a Antonio Tejón, conocido como El Castaña, uno de los líderes del clan junto a su hermano Isco, quienes recibieron seis años y medio de prisión. Este dictamen, que ha sido ratificado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, contempló diversas penas de prisión contra un total de 97 acusados.
