NARCOTRÁFICO

Lanchas rápidas, drones, submarinos semisumergibles y 57.000 kilogramos de cocaína

Redaccion
Lanchas rápidas, drones, submarinos semisumergibles y 57.000 kilogramos de cocaína
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Lanchas rápidas, drones, submarinos semisumergibles y 57.000 kilogramos de cocaína

Título: Narcolanchas, hexacópteros, semisumergibles y 57.000 kilos de cocaína

Contenido reformulado: Las recientes operaciones realizadas han llevado a la intervención de un buque mercante con casi 10.000 kilos de cocaína en las cercanías de Canarias, así como de un semisumergible que transportaba cerca de 9.000 kilos en las proximidades de las Azores. Esto refleja la situación crítica que se vive en el Atlántico. Numerosas embarcaciones aguardan la llegada de los cargamentos para introducirlos en la costa. Ante esta circunstancia, las autoridades han tomado cartas en el asunto. De acuerdo a estimaciones de la Policía, se ha desmantelado una organización que, al menos, logró introducir 57.000 kilos de cocaína en España durante el transcurso de un año. La Brigada Central de Estupefacientes ha realizado un golpe contundente, aunque otras organizaciones continúan plenamente activas.

En este contexto, miembros de la Policía Nacional han logrado desarticular la mayor red de organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína que dominaba el Atlántico y los ríos españoles mediante el uso de narcolanchas. Se han llevado a cabo 49 registros y se ha procedido a la detención de 105 individuos que formaban parte de este entramado criminal, en una operación que contó con la colaboración de la NCA (Reino Unido), la DEA (Estados Unidos), la DGSN (Marruecos), Europol, el MAOC-N y las autoridades de Francia, Portugal, Colombia y Cabo Verde. La operación, denominada Sombra Negra, fue narrada en detalle por Narcodiario, comenzando con el descubrimiento del pecio del Telamón, un barco abandonado en Lanzarote que servía como base logística desde junio del año pasado, hasta la captura de la mayoría de los sospechosos en el Campo de Gibraltar y en otros lugares de España, incluyendo Galicia.

Los hexacópteros, una variante de drones equipados con múltiples motores que les otorgan mayor seguridad y capacidad de carga, han llamado la atención, ya que hasta el momento no se habían detectado en posesión de narcotraficantes españoles.

Después de más de un año de investigación, supervisada por el Juzgado Central de Instrucción 3 y la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional, la explotación operativa se llevó a cabo el pasado noviembre, logrando desmantelar una red criminal que, presuntamente, se especializaba en la introducción de grandes volúmenes de cocaína en España a través de embarcaciones rápidas conocidas como narcolanchas. Así lo informó en su momento Narcodiario.

Las embarcaciones partían del río Guadalquivir y otros ríos de las provincias de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, así como de las costas marroquíes y de Portugal, adentrándose en el océano Atlántico. Allí se encontraban con buques nodrizas para realizar el trasvase de la sustancia estupefaciente, que luego regresaba al archipiélago canario y al sur de la península.

Las elevadas velocidades de las embarcaciones, que en ocasiones superaban los 40 nudos, junto con el uso de comunicaciones encriptadas, terminales satelitales, teléfonos móviles difíciles de rastrear y un lenguaje codificado para eludir la detección por parte de las fuerzas de seguridad, les permitían operar durante las horas nocturnas, complicando las tareas policiales.

La organización tenía una estructura que abarcaba desde Galicia, Portugal, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Girona y Ceuta, extendiéndose a Marruecos y a las islas de Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife. Se llevaron a cabo 49 entradas y registros, con la colaboración del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES).

Específicamente, se realizaron registros en Lanzarote (14), Gran Canaria (14), Fuerteventura (2), Algeciras (11), La Línea de la Concepción (7) y Jerez (2), donde se intervinieron, además de los vehículos, las armas y el dinero mencionados, una gran cantidad de material tecnológico de última generación, incluyendo inhibidores de alta frecuencia, amplificadores de WIFI que utilizaban para extender la señal en alta mar, conexiones satelitales, así como más de 150 teléfonos móviles, muchos de ellos encriptados, y diversos materiales náuticos.

Entre todos los registros, se atacó el mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar, el cual se encargaba de proporcionar terminales de comunicación seguros a la mayoría de los narcotraficantes de Andalucía y material diverso de navegación para las travesías en las narcolanchas.

Los narcotraficantes lograban establecer verdaderas plataformas acuáticas donde los pilotos permanecían embarcados durante más de un mes en alta mar, llevando a cabo varias operaciones sucesivas. Tenían el control preciso del momento para los cambios de tripulación mientras se encontraban en el agua, y suministraban a estas plataformas los bienes y servicios necesarios.

Contaban con sus propios centros de almacenamiento de combustible, habiéndose demostrado el uso de más de 100.000 litros. Embarcaciones de menor tamaño eran las encargadas de proveer tanto gasolina como víveres, equipos de comunicación y ropa para los notarios que transportaban la droga desde el buque nodriza hasta la costa.

Otras personas vinculadas a la organización, ubicadas en puntos de control, realizaban tareas de vigilancia para determinar la ubicación de los medios marítimos y aéreos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, abarcando una extensa red de puntos de seguridad a lo largo de la costa.

Los agentes descubrieron que la organización llegó a pagar 12 millones de euros a la familia de uno de los tripulantes fallecidos en un alijo, con el fin de garantizar su silencio y evitar cualquier relación con las actividades delictivas.

Las investigaciones han permitido establecer que esta organización criminal fue responsable de la introducción en Europa de 57.000 kilos de cocaína durante el último año. Contaba con coordinadores en Marruecos, Cádiz y Canarias, quienes se encargaban de recibir y distribuir estupefacientes provenientes de Colombia y Brasil. Entre los hallazgos relacionados con la red, destaca la intervención realizada por las autoridades portuguesas el año pasado, cerca de las Azores, donde se encontraron 6.600 kilos de cocaína a bordo de un semisumergible.

Fast boats, drones, semi-submersible submarines, and 57,000 kilograms of cocaine

Title: Narcolanchas, hexacopters, semi-submersibles, and 57,000 kilos of cocaine

Reformulated content: Recent operations have led to the intervention of a merchant ship with nearly 10,000 kilos of cocaine near the Canary Islands, as well as a semi-submersible transporting around 9,000 kilos in the vicinity of the Azores. This reflects the critical situation in the Atlantic. Numerous vessels are waiting for the arrival of shipments to bring them to shore. In light of this circumstance, authorities have taken action. According to estimates from the Police, an organization has been dismantled that managed to introduce at least 57,000 kilos of cocaine into Spain over the course of a year. The Central Drug Brigade has carried out a significant blow, although other organizations remain fully active.

In this context, members of the National Police have managed to dismantle the largest network of organizations dedicated to cocaine trafficking that dominated the Atlantic and Spanish rivers through the use of narcolanchas. A total of 49 searches were conducted, and 105 individuals who were part of this criminal network were arrested, in an operation that involved collaboration from the NCA (United Kingdom), the DEA (United States), the DGSN (Morocco), Europol, the MAOC-N, and authorities from France, Portugal, Colombia, and Cape Verde. The operation, dubbed Black Shadow, was detailed by Narcodiario, beginning with the discovery of the wreck of the Telamón, an abandoned ship in Lanzarote that served as a logistical base since June of last year, up to the capture of most suspects in the Campo de Gibraltar and other locations in Spain, including Galicia.

The hexacopters, a variant of drones equipped with multiple motors that provide greater security and payload capacity, have drawn attention, as they had not previously been detected in the possession of Spanish drug traffickers.

After more than a year of investigation, supervised by the Central Investigating Court 3 and the Special Anti-Drug Prosecutor's Office of the National Court, the operational exploitation took place last November, successfully dismantling a criminal network that allegedly specialized in introducing large volumes of cocaine into Spain via high-speed vessels known as narcolanchas. This was reported at the time by Narcodiario.

The vessels departed from the Guadalquivir River and other rivers in the provinces of Cádiz, Huelva, Almería, the Canary Islands, as well as from the Moroccan and Portuguese coasts, venturing into the Atlantic Ocean. There, they met with mother ships to transfer the narcotic substance, which then returned to the Canary archipelago and the southern peninsula.

The high speeds of the vessels, which sometimes exceeded 40 knots, along with the use of encrypted communications, satellite terminals, hard-to-track mobile phones, and a coded language to evade detection by security forces, allowed them to operate during nighttime hours, complicating police tasks.

The organization had a structure that spanned from Galicia, Portugal, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Girona, and Ceuta, extending to Morocco and the islands of Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura, and Tenerife. A total of 49 entries and searches were carried out, with the collaboration of the Special Operations Group (GEO) and the Special Security Operational Group (GOES).

Specifically, searches were conducted in Lanzarote (14), Gran Canaria (14), Fuerteventura (2), Algeciras (11), La Línea de la Concepción (7), and Jerez (2), where, in addition to the vehicles, weapons, and money mentioned, a large amount of cutting-edge technological material was seized, including high-frequency jammers, WIFI amplifiers used to extend the signal offshore, satellite connections, as well as more than 150 mobile phones, many of them encrypted, and various nautical materials.

Among all the searches, the largest distribution and money laundering center in the Campo de Gibraltar was targeted, which was responsible for providing secure communication terminals to most drug traffickers in Andalusia and various navigation materials for trips on the narcolanchas.

The drug traffickers managed to establish true aquatic platforms where pilots remained onboard for over a month at sea, carrying out several successive operations. They had precise control over the timing for crew changes while at sea and supplied these platforms with the necessary goods and services.

They had their own fuel storage centers, with the use of more than 100,000 liters having been demonstrated. Smaller vessels were responsible for supplying both gasoline and provisions, communication equipment, and clothing for the notaries who transported the drugs from the mother ship to the shore.

Other individuals linked to the organization, located at checkpoints, carried out surveillance tasks to determine the location of the maritime and aerial means of the State Security Forces and Corps, covering an extensive network of security points along the coast.

Agents discovered that the organization paid 12 million euros to the family of one of the crew members who died in a shipment, in order to ensure their silence and avoid any connection to the criminal activities.

Investigations have established that this criminal organization was responsible for the introduction of 57,000 kilos of cocaine into Europe during the last year. It had coordinators in Morocco, Cádiz, and the Canary Islands, who were in charge of receiving and distributing narcotics coming from Colombia and Brazil. Among the findings related to the network, the intervention carried out by Portuguese authorities last year near the Azores stands out, where 6,600 kilos of cocaine were found aboard a semi-submersible.

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