Título: Siete años de prisión para un narcotraficante que asesinó a otro que intentaba robarle la droga
Contenido reformulado: La creciente proliferación de alteraciones en la comercialización de sustancias estupefacientes ha ocasionado, durante varios años, un aumento de muertes entre los traficantes. Recientemente, esta cifra ha continuado en ascenso, no solamente en el Sur de España, sino en todos los rincones de la Península. En ciertas ocasiones, las autoridades logran esclarecer la identidad de los responsables de los episodios más violentos. Uno de estos casos culminó en un juicio que se celebró en las Islas Baleares y que ya ha sido objeto de una sentencia.
De esta manera, el juez presidente del Tribunal del Jurado de la Audiencia de Mallorca ha emitido un fallo en el que condena a S.M.G. a una pena de siete años de prisión por el homicidio de un individuo que ingresó en su propiedad con el objetivo de realizar un robo de droga. En concreto, el imputado intentó sustraer marihuana de su finca en septiembre del año 2020, en la localidad de Inca (Mallorca). Según la sentencia, el condenado deberá indemnizar a los familiares del fallecido con una cantidad de 157.875,5 euros. El magistrado impone dicha pena tras el veredicto de culpabilidad emitido por el Jurado, que consideró al acusado responsable de un delito de homicidio. Los miembros del Jurado descartaron la calificación de asesinato al no encontrar indicios de ensañamiento ni alevosía en los hechos que fueron probados.
La resolución también condena a otros implicados en el asalto a la finca, quienes son miembros de la banda que intentaba llevar a cabo el robo. D.L.S., A.A.F. y J.J.C.R. han recibido penas de un año de prisión por un delito de robo en casa habitada en grado de tentativa. Según lo establecido por el Jurado, estos se pusieron de acuerdo para realizar el robo, lo planificaron y lo ejecutaron, resultando en la muerte de uno de ellos.
“Es evidente, además, que la conducta juzgada, de acuerdo con los términos que el Jurado ha declarado como probados, en virtud de la sensación de miedo descrita, integra la atenuación de responsabilidad solicitada por la defensa del acusado S.M.G., no obstante, la confesión también valorada por el Jurado podría entrar en conflicto con el hecho de que se haya rebatido en el acto plenario el homicidio que se le imputó, por el que finalmente se ha dictado un veredicto de culpabilidad”, señala el magistrado.
Teniendo en cuenta lo que ha sido acreditado por el Jurado “exige que se imponga la pena en su mitad inferior, procediendo a concretarla en una pena de prisión de siete años de duración”. De acuerdo con la resolución, el propio Jurado argumenta que el acusado “no declaró con claridad sobre ciertos aspectos, como por ejemplo, el arma utilizada; sin embargo, los guardias civiles afirmaron que S. mostró una actitud colaboradora y él mismo exhibió la finca y proporcionó la ropa”.
La sentencia no es definitiva, puesto que cabe la posibilidad de presentar un recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Illes Balears. En efecto, se anticipa dicho recurso. Esto se debe a que durante el juicio, el fiscal del caso expuso que el fallecido recibió hasta doce puñaladas por parte del acusado, lo que no se ajusta del todo a la atenuante aplicada que dejó la pena por el homicidio en siete años de prisión.
