Título: La cocaína inunda las rutas hacia Australia: 473 kilos intervenidos en Tahití
Contenido completo: Las paradisíacas islas de la Polinesia francesa y sus aguas han comenzado a convertirse, en los últimos tiempos, en un escenario dominado por las amplias redes del narcotráfico. Solo es necesario observar los espectaculares alijos recientes de dos embarcaciones provenientes de América Latina, una con 5.000 y la otra con más de 4.000 kilos de cocaína, o el semisumergible que logró alcanzar las Fiji, ya en las proximidades de Nueva Zelanda y Australia.
Estos dos mercados son precisamente los principales objetivos de los narcotraficantes, dado que en esos lugares la cocaína alcanza un precio notablemente elevado, llegando a rozar los 200.000 dólares por kilo. Sin embargo, la constante llegada de droga a estas latitudes no tardará en provocar una disminución de dicho precio, a causa del incremento en la oferta.
El indicio más reciente que confirma la plena actividad de estas rutas se dio a conocer en Puerto Papeete, en la isla de Tahití. En ese lugar, agentes de la Aduana de Francia inspeccionaron un contenedor que supuestamente solo transportaba material médico con destino a Australia y que se encontraba en tránsito. Este contenedor partió del Caribe y realizó una escala en Estados Unidos.
Al abrir las puertas, los agentes se dieron cuenta de que el contenedor estaba contaminado. Resultó sencillo localizar los fardos, que habían sido enviados mediante el clásico sistema del gancho ciego, sin el conocimiento de las empresas, y a la espera de que los ‘rescatadores’ pudieran acceder al contenedor en el destino final. Se intervinieron 473,5 kilos de cocaína, la mayor cantidad jamás detectada en Tahití a través de este medio de transporte.
Este cargamento, junto con los anteriores, constituye una clara señal de la fortaleza de esta ruta marítima, principalmente a través de barcos, pero también mediante contenedores. Con el mercado ilícito de la cocaína en Europa completamente saturado y un notable descenso de precios que deja el kilo por debajo de los 15.000 euros, la apuesta es evidente: el vasto mercado australiano.
