En un contexto de creciente tensión geopolítica y ciberataques, un grupo de hacktivistas vinculado a las agencias de inteligencia de Irán ha reivindicado un ataque destructivo contra Stryker, una destacada empresa de tecnología médica con sede en Michigan, Estados Unidos. Este ataque, que ha resultado en la eliminación de datos en más de 200,000 sistemas, servidores y dispositivos móviles de la compañía, ha tenido repercusiones inmediatas en sus operaciones, especialmente en su sede más grande fuera de EE. UU., ubicada en Irlanda. Más de 5,000 empleados fueron enviados a casa, mientras que la sede central de Stryker en Michigan emitió un mensaje de voz informando sobre una emergencia en el edificio. Este incidente pone de relieve la vulnerabilidad del sector de la salud frente a las ciberamenazas y las implicaciones que estas tienen para la seguridad de la información en un ámbito tan crítico.
Stryker Corporation, que cotiza en la Bolsa de Nueva York bajo el símbolo SYK, es un fabricante de equipos médicos y quirúrgicos que reportó ventas globales de 25.000 millones de dólares el año pasado. En un extenso comunicado publicado en Telegram, el grupo de hacktivistas iraní Handala (también conocido como Handala Hack Team) afirmó que la acción contra Stryker fue una represalia por un ataque aéreo ocurrido el 28 de febrero, que impactó en una escuela iraní y resultó en la muerte de al menos 175 personas, la mayoría niños. La situación se complica aún más con el informe del New York Times, que sostiene que Estados Unidos es responsable de este ataque con misiles Tomahawk.
Handala ha sido identificado como uno de varios grupos de hackers vinculados a Irán, según un análisis de Palo Alto Networks, que ha asociado al grupo con el Ministerio de Inteligencia y Seguridad de Irán (MOIS). Se ha evaluado que Handala emergió a finales de 2023 y es considerado uno de los varios alias en línea mantenidos por un actor vinculado al MOIS conocido como Void Manticore. La declaración de Handala incluye afirmaciones de que toda la data adquirida está ahora "en manos de los pueblos libres del mundo", sugiriendo que podrían usar esta información para exponer injusticias y corrupción.
El ataque, conocido como "wiper attack", implica el uso de software malicioso diseñado para sobrescribir datos existentes en dispositivos infectados. Sin embargo, una fuente de confianza con conocimiento del ataque, que habló bajo condición de anonimato, indicó que los atacantes utilizaron un servicio de Microsoft llamado Intune para emitir un comando de "borrado remoto" contra todos los dispositivos conectados. Intune es una solución basada en la nube, destinada a que los equipos de TI impongan políticas de seguridad y cumplimiento de datos, facilitando la monitorización y control de dispositivos desde una consola administrativa web.
La conexión de Intune se ve reforzada por una discusión en Reddit que apareció en relación con la interrupción en Stryker, donde varios usuarios, supuestos empleados de la empresa, afirmaron que se les pidió desinstalar urgentemente Intune. Además, el análisis de Palo Alto menciona que las actividades de hackeo y filtrado de Handala se centran principalmente en Israel, aunque realizan ataques ocasionales en otros lugares cuando estos sirven a una agenda específica. Recientemente, Handala también se atribuyó ataques contra sistemas de combustible en Jordania y una empresa israelí de exploración energética.
El impacto de este ataque se extiende más allá de Stryker, ya que la compañía es un proveedor importante de dispositivos médicos. Un profesional de la salud en un destacado sistema médico universitario en Estados Unidos comentó que actualmente no pueden realizar pedidos de suministros quirúrgicos que normalmente obtienen a través de Stryker. Este ataque se clasifica como un ataque a la cadena de suministro en el mundo real, con la posibilidad de que afecte a muchos hospitales en EE. UU. que dependen de estos suministros.
John Riggi, asesor nacional de la Asociación Americana de Hospitales (AHA), informó que, hasta el momento, no se conocen interrupciones en la cadena de suministro en los hospitales de EE. UU. a raíz de este ataque. Sin embargo, Riggi destacó que la AHA está en continuo intercambio de información con el sector hospitalario y el gobierno federal para entender la naturaleza de la amenaza y evaluar cualquier impacto potencial en las operaciones hospitalarias.
Este incidente no solo refleja la creciente amenaza que representan los ciberataques en la infraestructura crítica, como el sector de la salud, sino que también subraya la necesidad urgente de medidas de protección y mitigación. Las organizaciones deben revisar y fortalecer sus protocolos de ciberseguridad, incluyendo la implementación de sistemas de detección y respuesta ante incidentes, así como la capacitación continua de su personal para manejar amenazas emergentes. La situación en desarrollo seguirá siendo objeto de vigilancia y análisis, dado su potencial para afectar de manera significativa la operativa de instituciones clave en el ámbito de la salud pública.
